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“La vahine fleurie”, obra de la artista francesa Vinie en la capital de la Polinesia Francesa. Foto: © Tahiti Tourisme
En pleno corazón del Océano Pacífico, donde las playas de arena blanca y las lagunas turquesa parecen flotar entre la realidad y el sueño, existe una capital que late con un pulso distinto: Papeete. Puerta de entrada a la Polinesia Francesa, la ciudad más grande y más poblada de la isla de Tahití no solo seduce por su mercado de frutas exóticas, sus danzas al caer la tarde o la sonrisa hospitalaria de su gente. Hoy, sus calles se han convertido en una gran galería de arte al aire libre, un lienzo inmenso en el que artistas locales e internacionales han dejado huellas de color, memoria y futuro.
En este sentido, la Ruta del Graffiti de Papeete es mucho más que un paseo urbano: es, más bien, un viaje fascinante por la identidad tahitiana reinterpretada a través del arte contemporáneo. Así, en distintos puntos de la ciudad, fabulosos murales sorprenden a locales y visitantes con figuras que parecen cobrar vida: robots tridimensionales que juegan con la perspectiva en la terminal de ferris; una joven tahitiana envuelta en un pareo rojo que descansa serenamente en la pared de una escuela; aves majestuosas que despliegan sus alas en explosiones de color, homenajeando al propio Gauguin en un diálogo con la modernidad… Una magnífica colección de obras de arte urbano, realizadas con distintas técnicas y sobre múltiples temáticas, desde lo más tradicional hasta todo tipo de expresiones de vanguardia.

Papeete: un gran lienzo al aire libre para artistas de todo el mundo
Cautivados por el singular encanto de la Polinesia Francesa y, en particular de su capital, algunos de los artistas urbanos más relevantes de la actualidad han plasmado sus obras en Papeete.
Así, entre los grandes nombres que marcan esta ruta se encuentra, por ejemplo, Vhils (Alexandre Farto), considerado uno de los creadores más influyentes del mundo, célebre por esculpir retratos en paredes con técnicas de erosión que convierten la superficie en memoria viva. También destaca Leon Keer, figura clave del arte callejero en 3D, maestro de ilusiones ópticas que transforman muros en escenas vibrantes y juguetonas.
El recorrido suma la sensibilidad de Seth, artista francés reconocido por sus figuras infantiles llenas de poesía; la frescura del colectivo local con HTJ, Abuz y Jops, que entrelazan símbolos ancestrales en murales contemporáneos; la fuerza del irlandés Fin DAC, conocido por sus retratos de mujeres con aura de diosas urbanas; y el colorismo geométrico de Okuda San Miguel, uno de los artistas españoles más internacionales, cuyas composiciones homenajean tanto a Gauguin como al espíritu libre de la Polinesia Francesa.

Un paseo por una ciudad única
Disfrutar de un paseo por Papeete supone detenerse en las sutilezas de los detalles: la intensidad de un azul que evoca los reflejos del mar, la geometría vibrante que transforma una clínica en obra de arte, la energía contemporánea de los grafiteros locales que dialoga con la herencia de sus ancestros… Así, la ciudad, que hasta hace poco se contemplaba como un lugar de tránsito antes de partir hacia Moorea, Bora Bora o Huahine, invita hoy a sumergirse plenamente en ella, a recorrerla con calma y, sobre todo, a descubrirla con los ojos bien abiertos.
En todo caso, esta ruta de arte urbano se puede realizar a pie, en bicicleta o incluso en patinete, dejándose guiar por la intuición, por el instinto de perderse y volver a encontrarse en una fachada inesperada. Es un itinerario que combina la frescura de lo espontáneo con la grandeza de lo monumental, una experiencia que transforma la manera de mirar tanto la ciudad como el propio viaje por un destino vibrante, contemporáneo y profundamente humano.
Tahiti: las islas de los mā’ohi
Más de un centenar de islas y atolones rodeados por las aguas cristalinas del Pacífico Sur, la Polinesia Francesa, las Islas de Tahiti, la casa de los antiguos mā’ohi, deslumbran por su belleza natural, pero también por su cultura ancestral, cuidadosamente preservada, y por un estilo de vida absolutamente único.

En este sentido, este icónico destino combina sus mundialmente famosas playas de arena blanca y sus imponentes picos volcánicos cubiertos de vegetación, con una oferta de alojamiento tan diversa como el propio archipiélago; con una gastronomía excepcional y, desde luego, con una oferta artística y cultural que no tiene desperdicio, desde sus expresiones más tradicionales hasta su vibrante rostro contemporáneo.
Fuente: Comunicación Iberoamericana
¡Ojo! Si quieres conocer más sobre este fabuloso destino que es, obviamente, mucho más que hermosas playas, no dejes de echar un vistazo al amplio reportaje sobre el arte, la cultura y las tradiciones de Tahití que publicamos en la edición 102 de Expocultur. Puedes consultar su versión on-line aquí.
