Lituania a tus pies

Muchos sueñan con ver la tierra desde el cielo, como las aves, y descubrir que su apariencia es completamente diferente; un mundo distinto al que se percibe desde el suelo. Por supuesto, volar en globo es una oportunidad sin igual para poder visitar las ciudades y ver sus azoteas; para observar los giros de ríos y lagos desde el aire… Incluso los más avezados usuarios de este medio de transporte reconocen que cada vuelo es único y emocionante. Subir al cielo en globo es una experiencia que nunca se olvida.


Cuando la climatología lo permite, es posible ver hasta varias docenas de coloridos globos aerostáticos flotando sobre las principales ciudades de Lituania. Vilnius es una de las pocas capitales europeas que permite que los globos sobrevuelen su espacio aéreo, así que nadie se puede perder la oportunidad de apreciar desde el cielo el casco antiguo de la ciudad, incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.


Por supuesto, también se puede disfrutar de un vuelo en globo en otras zonas de Lituania, quizá más tranquilas y sin el ajetreo de una gran ciudad; e incluso sobrevolar zonas completamente despobladas. Los amplios paisajes del país se abren desde las alturas: aldeas, castillos y mansiones, meandros y escarpaduras, lomas y verdes bosques que se extienden como una gran alfombra. Además, los pilotos de estos globos aerostáticos son muy buenos narradores, y durante el vuelo suelen compartir numerosas e interesantes historias. A través de estos detalles, los viajeros pueden conocer lo que están viendo tan bien como si estuviesen realizando la visita desde el suelo.


Por otra parte, los más aventureros y aquellos que buscan nuevas experiencias pueden elevarse a una altitud de 7000 metros. A esa altura podrán entender cómo se sienten los montañeros cuando alcanzan las cumbres de los picos más altos. Y aquellos que tengan licencia de paracaidista también pueden probar algo extremadamente divertido: saltar desde el globo. Los más valientes, aquellos que no temen a los duros vientos marinos, podrán sobrevolar la laguna de Curlandia. Según los aficionados a estos vuelos, la azul extensión del Mar Báltico, las arenas de la laguna y el istmo de Curlandia son capaces de encantar a cualquiera con su perfecta belleza.


Un viaje en globo es también una experiencia perfecta para los enamorados, que pueden optar por un vuelo al amanecer para ser testigos de los primeros rayos de sol y ver cómo la tierra se despereza con la llegada de un nuevo día. Y las personas que vuelen por primera vez serán bautizados siguiendo la tradición de los viajes en globo, así recibirán títulos honoríficos, nombres de bautismo y un certificado de primer vuelo.


En todo caso, volar en globo aerostático es una experiencia divertida y romántica, que no se olvidará jamás, y en Lituania es más fácil que nunca.


Fuente: Aviareps

Muchos sueñan con ver la tierra desde el cielo, como las aves, y descubrir que su apariencia es completamente diferente; un mundo distinto al que se percibe desde el suelo. Por supuesto, volar en globo es una oportunidad sin igual para poder visitar las ciudades y ver sus azoteas; para observar los giros de ríos y lagos desde el aire… Incluso los más avezados usuarios de este medio de transporte reconocen que cada vuelo es único y emocionante. Subir al cielo en globo es una experiencia que nunca se olvida.


Cuando la climatología lo permite, es posible ver hasta varias docenas de coloridos globos aerostáticos flotando sobre las principales ciudades de Lituania. Vilnius es una de las pocas capitales europeas que permite que los globos sobrevuelen su espacio aéreo, así que nadie se puede perder la oportunidad de apreciar desde el cielo el casco antiguo de la ciudad, incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.


Por supuesto, también se puede disfrutar de un vuelo en globo en otras zonas de Lituania, quizá más tranquilas y sin el ajetreo de una gran ciudad; e incluso sobrevolar zonas completamente despobladas. Los amplios paisajes del país se abren desde las alturas: aldeas, castillos y mansiones, meandros y escarpaduras, lomas y verdes bosques que se extienden como una gran alfombra. Además, los pilotos de estos globos aerostáticos son muy buenos narradores, y durante el vuelo suelen compartir numerosas e interesantes historias. A través de estos detalles, los viajeros pueden conocer lo que están viendo tan bien como si estuviesen realizando la visita desde el suelo.


Por otra parte, los más aventureros y aquellos que buscan nuevas experiencias pueden elevarse a una altitud de 7000 metros. A esa altura podrán entender cómo se sienten los montañeros cuando alcanzan las cumbres de los picos más altos. Y aquellos que tengan licencia de paracaidista también pueden probar algo extremadamente divertido: saltar desde el globo. Los más valientes, aquellos que no temen a los duros vientos marinos, podrán sobrevolar la laguna de Curlandia. Según los aficionados a estos vuelos, la azul extensión del Mar Báltico, las arenas de la laguna y el istmo de Curlandia son capaces de encantar a cualquiera con su perfecta belleza.


Un viaje en globo es también una experiencia perfecta para los enamorados, que pueden optar por un vuelo al amanecer para ser testigos de los primeros rayos de sol y ver cómo la tierra se despereza con la llegada de un nuevo día. Y las personas que vuelen por primera vez serán bautizados siguiendo la tradición de los viajes en globo, así recibirán títulos honoríficos, nombres de bautismo y un certificado de primer vuelo.


En todo caso, volar en globo aerostático es una experiencia divertida y romántica, que no se olvidará jamás, y en Lituania es más fácil que nunca.


Fuente: Aviareps

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